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Sor Josefina González Padrón
nace en Valverde, en la Isla del Hierro, el 13 de diciembre de 1925.
Con 6 años se trasladó a Gran Canaria, al municipio
de Moya, en donde transcurrió su infancia y parte de su juventud.
A los 19 años y con el apoyo de sus padres decide marcharse
a Madrid para ingresar como novicia en la Congregación de
las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul. Su primer destino,
en 1945, con sólo 20 años, le llevaría hasta
Pamplona.
Los primeros años en esta ciudad fueron difíciles.
Combina sus estudios de maestra de maternales y de párvulos
con la fundación, en 1949, de Las Escuelas de la Sagrada
Familia, conocidas popularmente como “Las Escuelitas”,
en donde atendían a los niños huérfanos de
la guerra civil. Allí forjó Sor Josefina su espíritu
de ayuda a los demás. De los 22 años que vivió
en Pamplona conserva en su memoria muy gratos recuerdos. La generosidad
de la gente de esa tierra, su primer contacto y la experiencia adquirida
en el trabajo con los más desfavorecidos o el inicio de su
carrera de Trabajadora Social son parte de esa etapa vivida fuera
de esta tierra. Ahora con 80 años vuelve la mirada atrás
y piensa que cada paso, cada lugar por el que ha pasado, le han
servido para afianzar su vocación de servicio a la sociedad
y a los más pobres. En ellos ha encontrado siempre la fuerza
para continuar y por duro o difícil que haya sido el camino
no se arrepiente de nada de lo vivido, todo lo contrario, se siente
agradecida por la ternura y amistad que le han brindado todas las
personas con las que ha trabajado.
En 1970 regresa a Canarias. Su primer destino en Arucas transcurrió
en el Hogar Virgen del Carmen y continuó en el Hogar “Mario
César”. En 1973 un nuevo traslado le lleva hasta el
Hospital Universitario Insular de Gran Canaria. En Las Palmas pudo,
por fin, ver cumplido uno de sus mayores deseos poder finalizar
la carrera de Asistente Social que comenzaría en Pamplona.
En 1981 la destinan al Colegio del Carmen, más tarde y provisionalmente
pasó un tiempo en la Guardería Santa Luisa de Marillac.
El contacto con lo niños ha sido una permanente en su trabajo.
Con ellos ha pasado gran parte de su vida. Tanto su vocación
religiosa como su formación académica la han permitido
profundizar y adquirir conocimientos que le han permitido prestar
y realizar un servicio a los más necesitados desde una perspectiva
distinta. Su experiencia como Asistente Social le ha aportado un
horizonte más amplio y un conocimiento más profundo
de la sociedad compleja en la que vivimos. Su trabajo continuó
en el centro de rehabilitación de la Casa de la Esperanza
en Agaete y en el centro de Cáritas Diocesana de Escaleritas
para regresar de nuevo en 1997 al Colegio del Carmen en Las Palmas
de Gran Canaria.
A pesar de llevar 14 años jubilada, Sor Josefina, nunca ha
dejado su actividad social. Cada día colabora en el servicio
que presta el comedor social del Colegio del Carmen y lo hace convencida
de que siempre existirá la posibilidad de crear una sociedad
más humanitaria.
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