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Folclorista, guionista y escritor, Sindo
Saavedra, fue un artista polifacético. Autor de algunas de
las letras más populares en Canarias entre ellas el Himno
del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria o Enamórate de
Mí el icono musical de la campaña del Plan de Embellecimiento
de Gran Canaria. Destaca, asimismo, su aportación a la zarzuela
con "La Sirena" y su contribución a la modernización
de la música autóctona. Creador de habaneras y boleros,
escribió también cuentos infantiles y un libro de
poemas sobre la locura, en una obra conjunta basada en su aserto
de que "el alimento espiritual lo dan el Arte y la Cultura".
Sindo Saavedra nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1949
y falleció el miércoles 9 de noviembre de 2005.
Sus primeras composiciones nacen con una gran carga social en los
años de la transición. Su amor por la música
surge en un ambiente familiar propicio. Su padre era constructor
de instrumentos musicales y Sindo creció entre músicos,
los que continuamente llenaban la casa familiar. Su carácter
curioso y bohemio le lleva a viajar desde que cumplió 16
años y hasta los 24, cuando regresa a Las Palmas de Gran
Canaria, vive en los lugares más dispares, desde Málaga
a París, Alemania, Chicago e Italia, donde entró en
contacto con los movimientos culturales del momento.
Compositor y escritor, Sindo Saavedra afirmaba sentirse a gusto
con los géneros populares, donde enmarcaba el folklore y
el carnaval. Fue también autor de habaneras, zarzuelas y
boleros, e incluso de un disco con nueve canciones infantiles. También
para niños escribió un libro de 18 relatos, prologado
por Gabino Diego y titulado Cuento, Luego Existo. Fue autor de 27
Poemas Locos, rimas que circunscribía a una etapa intelectual
compulsiva, y en cuyo preámbulo y elaboración intervinieron
esquizofrénicos.
Otro de sus trabajos más representativos fue el texto y melodía
de la zarzuela La Sirena, con arreglos orquestales del compositor
Xavier Zhogbi. Autor de más de doscientas canciones, colaboró
en los trabajos iniciales de la agrupación folklórica
Los Granjeros, siendo también impulsor de la Parranda Cuasquías.
A principios de los setenta contribuyó, junto a otros compositores,
a la modernización de la música autóctona canaria,
fusionándola con otros ritmos. En los últimos meses
mostró interés por la pintura, frustrándose,
con su muerte, la finalización de un conjunto de cuadros
de temática egipcia.
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