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La vida de D. José Rodríguez
(Juncalillo, Gáldar, 1912) está ligada a un profundo
sentimiento religioso desde su infancia, sentimiento que con los
años creció para convertirse además en su modo
de vida. Ingresó en el Seminario de la Universidad Pontificia
de Canarias en octubre de 1924. En 1938 fue ordenado sacerdote y
se graduó en Derecho Canónico y Filosofía en
la Universidad Pontificia de Comillas.
Don José ha dedicado su vida a la promoción, fundación
y desarrollo de acciones de carácter altruista, benéfico,
asistencial, cultural, social y solidario para todo el pueblo canario.
Una tarea por la que en 1993 recibió de Su Santidad Juan
Pablo II, atendiendo las peticiones del Obispo de la Diócesis
de Canarias, el nombramiento de Prelado Honorario de Su Santidad,
en testimonio de singular benevolencia y en reconocimiento público
de sus méritos contraídos. Ya en 1974, le había
sido concedida la Gran Cruz de Beneficencia.
En el año 1939, D. José Rodríguez inicia su
labor creando una escuela nocturna gratuita en la Atalaya de Santa
María de Guía para obreros, y organiza, así
mismo, un centro social. Un momento esencial, no sólo en
su vida personal, sino trascendental también en el desarrollo
de la atención social en Las Palmas de Gran Canaria, fue
su nombramiento en 1955 como delegado y director de Cáritas
por el Obispo de Canarias. Un humilde cuarto del patio de la Casa
Parroquial de Escaleritas le sirve para poner en funcionamiento
una serie de servicios para los pobres y necesitados. Ése
mismo año, fue nombrado por el gobernador civil Secretario
de la Junta Asistencial de la provincia de Las Palmas, tras lo cual
organizó el desarrollo de la Ayuda Social Americana en Gran
Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, creando docenas de centros distribuidores
de alimentos y ropas. Ropero diocesano, dispensario médico,
acciones por los pueblos y parroquias, departamento de prensa y
propaganda, promoción por la construcción benéfica
de viviendas, escolarización, hospedería, etc., los
servicios de atención fueron creciendo, no sin dificultad,
gracias a una entrega sin límites.
En el año 1959 se propuso edificar un local para Cáritas
en Escaleritas y ese año se inauguraba la Central distribuidora
de leche, los almacenes y las oficinas. En años sucesivos
se fue configurando el gran centro benéfico-asistencial que
hoy en día es Cáritas.
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